Padre, que el amor que ha sido derramado en mi corazón, por medio de tu Santo Espíritu, pueda ponerlo en acción en las personas que aún no te conocen; te pido sabiduría, inteligencia y dirección para saber cómo, cuándo y a qué persona quieres atraer a ti a través de mí, que todo sea en el poder de tu Espíritu y de acuerdo a tu voluntad, gracias. En el nombre de Jesús, Amén.
“¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.” Marcos 2:9-11
Tenemos una misión muy importante y hermosa que nos ha sido dada por Dios para que la cumplamos en la tierra, y es la de salvar vidas; rescatar de la muerte espiritual a todas aquellas personas que aún están bajo la autoridad de satanás y que por ende son paralíticos espirituales, incapaces de ir hasta Jesús, quien es el que los puede levantar y sanar. No debemos dudar, la única solución efectiva y definitiva a cualquier dificultad en la vida de una persona es conocer a Jesucristo. Nuestro Dios tiene la capacidad de restaurar, perdonar, salvar, sanar, cambiar, proveer, animar y mucho más. No importa si es la persona más adinerada, si no tiene a Jesús en su vida está pobre; no interesa que sea el que más capacidad intelectual tenga, si no conoce a Jesús no es verdaderamente sabio. Tampoco nos debemos fijar si es el que menos recursos tiene, con que tenga a Jesús en su corazón lo tiene todo y el Señor se encargará de proveerle para lo demás. Lo que sí podemos variar, según cada persona y situación, son las estrategias para llevar a cabo nuestra misión; para esto, es igual de importante que le pidamos la dirección y revelación a Dios. Hay algunas generales y básicas que podemos aplicar, la primera es el amor, que todo lo que hagamos sea con amor porque, aun si vendiéramos todo lo que tenemos y lo diéramos a los pobres, si no lo hacemos con amor de nada sirve (1 Corintios 16:14, 1 Corintios 13:3); orar es otra manera poderosa de llevar a alguien hasta Jesucristo, pues estamos intercediendo por ella delante de Dios y el Señor hará conforme a su buena voluntad (Santiago 5:16); también podemos invitar a estas personas a la congregación, donde con la ayuda de nuestros hermanos les predicaremos el evangelio de salvación, oraremos por ellas y les mostraremos el gran amor de Dios en la comunión del Espíritu Santo (Hechos 2:42). Ser los pies de los paralíticos es necesario y posible en el amor de Dios, el poder del Espíritu y la comunión con nuestros hermanos.
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