Padre, Cristo vino a obedecerte en todo, a hacer tu voluntad, siendo Dios se despojó a sí mismo; en perfecta obediencia y comunión con el Espíritu fue guiado a cumplir el propósito de nuestra salvación, ahora nosotros, guiados por ti, debemos estar sujetos a Cristo y a toda autoridad puesta por ti. En el nombre de Jesús, amén.
¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?, Números 16:9-10
“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”, Romanos 9:16
El tercer camino equivocado que nos habla la escritura es la contradicción de Coré (Judas 1:11).
La historia de Coré en la biblia habla de una rebelión; Coré quería ser sacerdote y cuestionaba la autoridad de Aarón y Moises, argumentando que todos merecían ese lugar. (Números 16:3)
Entonces, ¿por qué la contradicción de Coré? Queriendo servir al Señor, lo quería hacer en contra de su voluntad, a la manera que él pensaba y no como Dios lo había designado. Esto nos enseña que no es solo tener la buena intención de servir al Señor, sino servirlo conforme o de acuerdo a su voluntad, en la dirección del Espíritu de Dios. (Mateo 7:21-23).
Coré entonces rechaza la autoridad de Aarón y Moisés, pero este último le indica que no es contra ellos que se ha rebelado sino contra Dios mismo. (Números 16:11). A Coré lo siguieron muchos en su rebelión, cayendo en su orgullo y su contradictoria pretensión de servir a Dios de manera equivocada. Finalmente fue castigado este levantamiento en contra de la autoridad puesta por Dios, y perecieron junto con Coré los que se unieron a esa rebelión.
Esto nos debe enseñar una lección y principio clave: Dios es el que tiene toda la autoridad y también quien da la autoridad a quien él considera. Toda autoridad ha sido puesta por Dios para nuestra bendición y protección, para dar un orden y equilibro a la convivencia, sin embargo, vemos cómo hoy ese principio, por la rebeldía del corazón humano, ya no se quiere practicar. Pero también las autoridades deben estar sujetas a Dios y a su Palabra, al no hacerlo cometen injusticias y gobiernan con necedad, terminan haciendo mal. Sin embargo, nosotros estamos llamados a obedecer a Dios como dice Romanos 13:1-2 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.”
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