Mi Dios, mi Señor, dame la suficiente paciencia y entendimiento para tratar a mi prójimo con respeto y prudencia, evitando herirlo con mis palabras y respuestas apresuradas, guíanos a hacer tu voluntad. Amén.
“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;” Santiago 1:19
En muchas ocasiones entramos en conflicto con nuestro prójimo porque no sabemos escuchar, nos apresuramos a dar una respuesta en defensa de nuestra posición, sin entender lo que la otra persona quiere decir. Si no tenemos prudencia para contener nuestras palabras sabiamente, terminaremos errando y generando aún más conflicto (Proverbios 10:19). Se requiere por tanto, paciencia y humildad para escuchar, es decir, “escuchar para entender, no para responder”, pues como dice Proverbios 16:32 “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.” Más vale tener control propio en lo que decimos, que obtener grandes logros. Por lo tanto, no intentemos tener siempre la razón, mejor escuchemos atentamente para conocer cuál es la intención o lo que quiso decir verdaderamente la otra persona, así evitaremos conflictos y estaremos enseñando el respeto, pues estamos dispuestos a escuchar primero, antes que hablar y enojarnos fácilmente.
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