Padre, en el nombre de Jesús, vengo a ti a pedirte que perdones mi pecado, me arrepiento de toda mi maldad, y te entrego mi vida para que tú seas mi Señor y mi Salvador; hoy voy a la cruz para que el viejo hombre sea crucificado juntamente con Cristo, y al resucitar con Él, hagas de mí una nueva creación, con un nuevo corazón que obedezca tu Palabra. Amén
“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” Mateo 16:25-26
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20
Muchos se esfuerzan por tener una vida de abundancia y éxito en el mundo, y aunque logren conseguirlo, les falta lo más importante: la salvación de su alma.
De qué sirve trabajar muchos años para satisfacer una vida temporal, si no se tiene asegurada la vida eterna y esto solo es posible mediante la fe en Jesucristo, “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28).
Este precio o recompensa por nuestra alma, no fue comprado con oro ni plata, ni con cosas perecederas, sino que Cristo pagó en la cruz del calvario con su sangre preciosa (1 pedro 1:18-19, Apocalipsis 5:9).
Así que, el que quiera verdaderamente salvar su vida debe ir a la cruz, para ser crucificado juntamente con Cristo, no físicamente, sino por la fe, es la única forma de sobrevivir, de no perder la vida, porque Cristo vino a salvar lo que se había perdido, a darnos vida eterna y vida en abundancia ( Juan 10:10).
Entonces, ahora mismo, por fe en Cristo, puedes recibir el regalo de la vida eterna, solo ora a Dios creyendo en tu corazón, la oración que está al inicio de este devocional.
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