Señor gracias por darnos tu salvación, por abrir nuestros ojos y oídos espirituales y entender la grandeza de tu obra en la cruz. Todo lo hiciste por nosotros. Nos amaste sin medida y nos regalaste la vida eterna. Llévanos a compartir esta verdad a otros. Amén.
“Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”, Juan 19:29-30
“Consumado es”, esta palabra en el idioma original es sólo una, y fue pronunciada por el Señor Jesús “tetelestai”. Fue su grito de victoria y de terminación con el pecado de la humanidad, con la esclavitud del dolor y la enfermedad. En esa sola Palabra Jesús declaró un hecho y una verdad poderosa, su triunfo sobre el maligno. Pero éste, derrotado y vencido, no ha cesado de oponerse a que hombres y mujeres comprendan el significado de este último grito de victoria de Jesús, por eso hay muchos que siguen buscando la paz y el descanso de su alma pero no se han dado cuenta de que la salvación es una obra ya realizada. Siguen tratando de hacer cosas buscando el perdón y el favor de Dios. No saben que la salvación no se puede ganar, sólo aceptarse, porque ya Cristo lo hizo todo en la cruz.
Su obra de salvación se completó y es nuestro deber proclamar que Jesús es el salvador.
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